
¿Esto es un artículo deportivo? En efecto. Lo vi hace unas semanas en El País y me gustó el comienzo.
Para ser sinceros, es un poco largo y despista al lector porque no tiene nada que ver con el tema. Es una entrada a "pie forzado". Pero el autor demuestra que sabe algo más que de deportes y que tiene una formación histórica elogiable.
Se titula: "El hombre infinito" y es sobre Usaín Bolt, el corredor jamaicano que está batiendo los records de velocidad en cualquier pista del mundo.
El autor es C. Arribas y la fecha, el 18 de agosto de 2009. Este es el comienzo.
"El 1 de noviembre de 1755, a las 9.40, la tierra se abrió en Lisboa. Los efectos del terremoto que destruyó la capital portuguesa los sintió Kant mientras daba, a miles de kilómetros de distancia, su cotidiano paseo por la plaza de Konigsberg. Se paró el reloj del Ayuntamiento y él aprovechó para desarrollar la teoría de lo sublime, lo hermoso y lo malvado. El mundo no volvió a pensar igual desde entonces.
Cuentan los periódicos jamaicanos que el domingo, a la misma hora en que un relámpago metafórico iluminaba el cielo de Berlín durante 9,58s, se abrieron las nubes negras que se habían ido apelotonando sobre el cielo de Sherwood Content, la aldea en la que nació Usain Bolt, rasgadas por un relámpago real, y un diluvio comenzó a anegar la tierra reseca, a empapar en la lejana Kingston a los cientos de aficionados que bailaban luggo luggo al tiempo que Asafa Powell y Bolt en la pantalla gigante de una calle convertida en un passa passa espontáneo. El signo de un cambio, la respuesta a una duda que los filósofos de ahora, los sociólogos, alumbrados por esa luz, empiezan, y no es una exageración, a plantearse en términos metafísicos. "¿Es el hombre un ser finito o infinito? ¿Evoluciona libremente o su desarrollo está fijado por un cálculo matemático? De eso nos habla Bolt", dice, en Le Monde, el sociólogo Christophe Brissoneau.