sábado, 10 de abril de 2010

Adiós a las W's: los artículos debe empezar por lo interesante y acabar con lo importante


Nos enseñaban en clase que un artículo debía explicar las cinco W's en los primeros párrafos: qué, quién, dónde, cómo, por qué y qué.
La fecha, el lugar, el personaje, el suceso y las causas. Y dicen que esa debe seguir siendo la norma ahora.
¿En serio?
No lo sé. No estoy seguro. La norma debe de ser "no te impongas normas porque así no avanzarás". Un austriaco que fue filósofo de la ciencia y que se llamaba Paul Feyerabend (en la foto) escribió un libro que causó estupor en su ámbito: Contra el método. Más o menos decía Feyerabend que la ciencia no debe tener ningún método para progresar. Lo decía porque la Filosofía de la Ciencia estudió el progreso científico desde muchos ángulos y en su tiempo, lo que estaba en boga era que la ciencia debía de librarse de sus prejuicios para evolucionar. Feyerabend dijo que hasta eso era un prejuicio. De modo que propuso una especie de anarquía filosófico-científica.
No hay método.
Lo mismo debería aplicarse al Periodismo. Si establecemos por adelantado un método, por ejemplo, las cinco W's, entonces no sabremos si nos estamos perdiendo la posibilidad de experimentar con algo nuevo.
Me pregunto si el periodismo del siglo XXI, llamémosle el periodismo XXI.0 (veintiuno punto cero), debe cambiar las reglas. Los artículos no deberían empezar por lo importante para el lector (qué, quién, por qué...) sino por lo que quiere leer.
Es decir, primero, lo que le interesa saber.
Luego, lo que debe saber.
¿Por qué? Porque el lector moderno es un ser anárquico, más que nunca, que lee en diagonal, a trozos, por espasmos y sin orden. Y muy infiel.
Hay que capturarle en la primera línea con lo interesante (no he dicho anecdótico, ni curioso, ni frívolo), y llevarle casi drogado hasta el final. Drogado por nuestras palabras.
¿Lo he podido cumplir yo mismo poniéndolo en práctica con este artículo? Si has llegado hasta aquí es que lo he cumplido.

1 comentario:

Roberto dijo...

América Latina lleva varias décadas de adelanto respecto a España a la hora de aplicar esa máxima, por eso la crónica latinoamericana está ya adquiriendo -si no lo ha hecho ya- vida propia, separada del dogmatismo que aún atenaza las redacciones españolas. Una buena entrada de una crónica es, casi por definición, una huida de las 5W.