martes, 6 de octubre de 2009

Los nuevos formatos de la tele acabarán cambiando el estilo de la prensa escrita


Callejeros, Vidas Anónimas, Españoles en el Mundo... ¿qué tienen en común?

Sí, que son historias de gente común y corriente. ¿Algo más? Sí, que el locutor es en realidad el personaje. ¿Aún algo? Sí, el montaje: las escenas están cortadas para que el diálogo sea más dinámico. Cortan y tiran a la basura la paja que pronunciamos todos cuando hablamos, y dejan lo bueno, la chicha. Eso es lo más importante.

Los nuevos formatos de la televisión están teniendo un éxito inesperado. Son reportajes realizados por dos periodistas (un cámara y una locutora-entrevistadora), y se lanzan por España o por el mundo a mostrar la vida de españoles comunes y corrientes. Es una excusa para conocer países insólitos, parajes deliciosos, o vidas raras. Lo que siempre quisimos hacer y nunca nos atrevimos a traspasar.

Después de cientos de horas de grabación (por cierto, con un color y unos encuadres estupendos), hay unos montadores que hacer "corta-pega". Pero vaya "corta-pega". Es como si cogieran estos párrafos que acabo de escribir y los hilaran sin que perdieran sentido, pero los hicieran más cortos. De eso se trata: de comprimir en pocos minutos, historias gigantescas, lo cual le da al reportaje un ritmo delicioso, rápido, animado, imparable...

Mientras veía uno de estos reportajes ayer (Callejeros), me preguntaba si ese estilo (que no es nuevo pero que se ha hecho muy popular) va a modificar la forma de escribir de la prensa escrita. Es que cada vez me cuesta más deterneme a leer reportajes de prensa escrita. Creo que tienen mucha paja. No van al grano. Se detienen en describirme tonterías. Y me pregunté si ese cambio neurológico y esa falta de atención se debe a que me estoy acostumbrando a los reportajes ultrarápidos de la televisión.

¿No es algo para meditar?

Habría que hacer algo de I+D con la prensa escrita y ensayar nuevas formas de contar las cosas, pero con mucho más ritmo. Los medios audiovisuales, mandan.

Si queréis un ejemplo, leed este artículo. Es periodismo del bueno. Acción, tragedia y comedia desde la primera línea. Y reflexión social. Os transcribo el primer párrafo. La autora se llama Maye Primera:

"Visto así -tendido en la camilla de aluminio, en la morgue del hospital- pareciera que las balas no lograron interrumpir el sueño de Jefferson. Hace unas horas lo mataron en su cama, mientras dormía, de cuatro disparos cruzados en el pecho. Tenía 16 años y su asesino, un amigo del barrio y de la infancia, ronda la misma edad. Él y la procesión de cadáveres adolescentes que se apilan a su alrededor a medida que avanza la noche del viernes, confirman la regla universal de que los difuntos siempre parecen dormidos. También validan la estadística local de que los chicos más pobres, de 16 a 22 años, son las víctimas predilectas de la violencia que cada fin de semana se carga entre 30 y 50 vidas en Caracas".

2 comentarios:

Moncho Veloso dijo...

Lo primero, muy, muy interesante tu post.

No sé si cambiarán el lenguaje y los tiempos de las informaciones impresas, pero es muy probable que sí se note en la temática, con contenidos más ¿humanos? El reportaje que recomiendas –¡gracias!– es quizá un ejemplo, ¿no?

Un saludo.

Diarios del Capitán Snorkel dijo...

Sí, ese reportaje es la forma más perfecta de enganchar desde la primera línea.Y encima informa y analiza porque no se conforma con el color. Creo que es un reportaje para pegar en la pared.